
Se necesitan años de calle, una botella de medio litro con agua y una medida de shampoo o lavavajillas concentrado.
Primero se moja la plumilla (la cosa esa con la que golpean tu parabrisas para limpiarlo) y ésta debe ser blandida por el limpiavidrios, efectuando un movimiento semejante al de un barco pirata.
La segunda fase es abordar al cliente. Acá solo sirve ser vivo. Para el limpiavidrios significa hacerse las monedas necesarias para salvar el día. Un monto que va desde las 10.000 a 50.000 guaraníes por jornada.
Para la mayoría de los automovilistas librarse de este ataque es una pequeña batalla ganada que afirma la autoestima. Las estrategias para conseguirla son fingir estar manteniendo una importante conversación por celular y al tener al limpiavidrios al frente lanzarle una mirada seria de negación. Otra es hacer la seña universal que significa ‘no’ y que se hace agitando el dedo índice de una lado al otro. Otra técnica, un poco más confrontacional, es encender el limpiaparabrisas del auto. Eso pone particularmente nerviosos a los limpiavidrios, básicamente porque expone lo jodidamente absurdo de su labor. Lo otro es decididamente lanzar un “No, gracias… ¡dije que no! ¡Puta si no tengo plata mierda!”, pero para ejecutar esa maniobra hay que ser un hombre duro, y muchas veces el automovilista termina emputecido buscando una moneda que de mala gana terminará soltando. Otras veces el asunto termina en una poco elegante pelea en la calle.
La clave de los limpiavidrios es "leer al perro". Esto significa saber qué auto "agarrarse". Los caseros son las dueñas de casa y los jóvenes que generalmente tratan de negociar con el falso argumento de "no tengo monedas, hermano". El automovilista macho adulto resulta ser el más difícil, sobre todo los más viejos que se exasperan rápidamente. El pichón más pichón es el automovilista que se queda pegado mirando una chica en la parada de buses y antes que se de cuenta ya le están secando el vidrio.
El Debate Estos denominados y apodados en la jerga popular como “limpiavidrios”, tomaron resalte público en la última semana tras un anuncio realizado por el comisario Mario Agustín Sapriza, director de la Policía Municipal, quien presentó un programa para reubicar a los cuidacoches y limpiavidrios en otros rubros.
En este sentido, es de conocimiento popular que las tareas desempeñadas por estos trabajadores de la calle ocasionaron en más de una oportunidad un marco polémico de discusión que afecta no sólo a transeúntes y conductores, sino a todo el esqueleto del Estado.
El Origen Durante los años 90, y más aún con las trasformaciones socio-económicas sufridas por la devaluación del dólar en el 2001, un gran sector de la población quedó marginado del sistema y obligado a buscar medios de supervivencia. En este marco, en las calles de la Gran Asución (la mayoría de ellos ocupan esta zona) como las principales capitales del interior del país, las actividades ambulantes tomaron protagonismo como mecánica de trabajo.
Fue entonces, que con esta política de supervivencia, los semáforos se encontraron agobiados de “limpiavidrios”, y las arterias de las principales avenidas de zonas urbanas.
La gran problemática que se disputa en el tablero es quién regula estas prácticas, qué actores entran en juego, cómo poder evitar la marginación y cuáles son las consecuencias de la apropiación terrenal de los distintos espacios de la vía pública.
La solución?
Como había mencionado anteriormente comisario Sapriza de la Municipalidad de Asunción, anunció la ejecución de un programa para reubicar a los limpiavidrios y cuidacoches en otros rubros. Mencionó que los agentes comunales garantizarán que los automovilistas no sigan siendo extorsionados. “La solución es que esta gente sea reubicada, que se dedique a otra actividad”, dijo.
Comentó que la Municipalidad trabaja en un plan con el Ministerio de Justicia y Trabajo para liberar las calles. Bravo! pero hasta que punto?
Los cuidacoches, los limpiavidrios y similares, son servicios al final pero ilícitos, pues extorsionan con un "supuesto servicio" que no pedimos. Creo que, para no dejarlos asi, digamos "sin ingresos": es necesario un relevamiento de datos de todos ellos, un censo. El que no tenga antecedente entra a trabajar en la Municipalidad. Limpiezas de terrenos baldíos... se les cobra a los propietarios por el trabajo. Así se financia. Despues, los que estudien alguna profesión en el SNPP, puede lograr un puesto fijo como mecánico, chofer, etc.
Y que dicen ellos? “Es un trabajo como cualquier otro en la calle. Es libre, pero cansador, aunque no tanto como la construcción donde te explotan como perro. Acá lo que más a uno se le cansa son las piernas porque hay que correr más que en la cancha. Por eso estoy flaquito”.
“Lo malo es que en esta pega uno está al medio de la calle. Y esto es una selva, hay que sobrevivir como sea, por las buenas o por las malas. Por un lado está Seguridad Ciudadana o los policias que nos corretean y de repente te pescan y te meten en comisaría toda la tarde (MENTIRA!). Lo otro son los viejos maricones. Está lleno de esos raros. Te ofrecen plata para hacerles el favor”. Aseguran, eso si, que no son gay y por ningún motivo se dejan penetrar. El que lo hace "se fataliza". Automáticamente es expulsado del semáforo, por maraco.
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